La Verrugas genitales son causadas por la infección de un virus del papiloma humano. (VPH). VPH es una enfermedad de transmisión sexual (ETS), El VPH es el nombre que se le da a un grupo de virus que incluye más de 80 genotipos o cepas diferentes. Más de 30 de estos virus son transmitidos sexualmente y pueden infectar el área genital de hombres y mujeres, que incluyen la piel del pene, la vulva (área fuera de la vagina) o el ano y los revestimientos de la vagina, el cuello uterino o el recto. La mayoría de las personas que quedan infectadas por VPH no presentarán síntomas y la infección desaparecerá por sí sola. En otros casos dependiendo su tamaño y localización pueden ser dolorosas, friables o producir prurito.
Al groso modo los tipos de VPH se clasifican en de bajo riesgo, mediano riesgo y alto riesgo.
Las verrugas genitales más visibles son causadas por VPH de los tipos 6 y 11. Estos son de bajo riesgo.
Los tipos de VPH 16, 18, 31, 33, y 35 se asocian en la mujer a displasia cervical, carcinoma de células escamosas vaginal, anal y cervical. Y en el hombre se asocian a lesión neoplásica intraepitelial de genitales externos, carcinoma de células escamosas, carcinoma in situ, papulosis bowenoide, ertroplasia de Queyrat y enfermedad de Bowen. Casi siempre el diagnostico se hace por inspección, biopsia y pruebas inmunológicas como el PCR Viral y Búsqueda de híbridos en PCR. Mediante estas pruebas se detecta el material genético de el virus y el tipo de virus, lo cual es útil para su clasificación, seguimiento y tratamiento adecuado.
La frecuencia de el VPH ha venido en aumento, hay aproximadamente 20 millones de personas están infectadas actualmente con el VPH. Al menos el 50 por ciento de las mujeres y hombres sexualmente activos contraerán la infección genital del VPH en algún momento de sus vidas. Por lo menos el 80 por ciento de mujeres habrá contraído una infección genital del VPH al llegar a los 50 años de edad. Cerca de 6.2 millones de estadounidenses contraen una nueva infección genital del VPH cada año.
Los tipos de VPH que infectan el área de los genitales se propagan principalmente mediante el contacto genital. Se especula la posibilidad de contagio a través de objetos contaminados. La mayoría de las infecciones por VPH no presentan signos ni síntomas; por esta razón, la mayoría de las personas que tienen la infección no se dan cuenta de que están infectadas. Otras vías de contagio son a través del canal del parto en una mujer embarazada puede transmitir el VPH a su bebé durante el parto vaginal.
El diagnostico inicial VPH en la mujer inicia al reportarse resultados anormales en las pruebas de Papanicolaou. Posteriormente con la sospecha diagnostica es necesario realizar una prueba específica para detectar el VPH en el ADN de las mujeres (conocida como PCR Viral en búsqueda del VPH). La prueba puede realizarse en mujeres con resultados anormales leves en las pruebas de Papanicolaou o en mujeres mayores de 30 años de edad al momento de la realización de la prueba de Papanicolaou.
En el hombre el diagnostico se hace por inspección de las lesiones verrugosas y se confirma con biopsia o mediante la realización de PCR viral en búsqueda de VPH.
La forma más segura de eliminar el riesgo de la infección por VPH es evitar el contacto genital con otra persona.
Si las personas deciden ser sexualmente activas, la mejor estrategia para prevenir infecciones genitales por VPH en el futuro, es tener una relación duradera, mutuamente monógama, con una pareja a quien se le han hecho las pruebas y se sabe que no está infectada. Sin embargo, es difícil determinar si una pareja que ha sido sexualmente activa en el pasado está infectada en la actualidad.
Las personas que decidan ser sexualmente activas y no están en una relación duradera y mutuamente monógama pueden reducir el riesgo de infección genital por VPH al reducir el número de parejas sexuales y seleccionar una pareja que tenga menos probabilidad de estar infectada. Las parejas que tienen menos probabilidad de estar infectadas son aquellas que no han tenido una pareja sexual o que han tenido pocas parejas sexuales en el pasado.
La infección por ciertos tipos de VPH es la causa principal de cáncer cervical. Casi todas las mujeres serán infectadas por VPH en algún momento de sus vidas, pero muy pocas padecerán cáncer cervical. El sistema inmunitario de la mayoría de las mujeres suprimirá o eliminará los VPH. Solamente las infecciones por VPH persistentes (que no desaparecen en muchos años) pueden resultar en cáncer cervical. En 2006, alrededor de 10 000 mujeres en los Estados Unidos serán diagnosticadas con este tipo de cáncer y casi 4 000 morirán a causa de él. El cáncer cervical afecta a casi 500 000 mujeres anualmente en todo el mundo y cobra más de 250 000 vidas. Las investigaciones sugieren además que los VPH desempeñan un papel en los cánceres de ano, vulva, vagina y algunos de orofaringe (parte central de la garganta que incluye el paladar blando, la base de la lengua y las amígdalas). La información emitida por varios estudios sugiere también que la infección por VPH es un factor de riesgo de padecer cáncer de pene.
Ya que las vacunas no protegerán contra todas las infecciones que causan cáncer cervical, es importante que las mujeres que reciban la vacuna se sigan haciendo exámenes selectivos de detección de cáncer cervical, tal y como se recomienda para las mujeres que no hayan sido vacunadas.
Las vacunas contra VPH funcionan como otras vacunas que protegen contra una infección viral. Los investigadores supusieron que los componentes de superficie únicos a los VPH pueden crear una respuesta de anticuerpos que es capaz de proteger al cuerpo contra la infección, y estos componentes podrían usarse para formar la base de una vacuna. Estos componentes de superficie son partículas como virus (VLP) que no son infecciosos y que producen anticuerpos que pueden impedir que papilomavirus completos infecten las células. Se cree que protegen primariamente al causar la producción de anticuerpos que impiden la infección y el desarrollo de cambios en las células cervicales que se ven en las pruebas de Papanicolaou y que pueden resultar en cáncer. Aunque estas vacunas previenen la infección por VPH, se desconoce si pueden eliminar cambios existentes en las células cervicales por causa de los VPH.
Gardasil y Cervarix son altamente efectivas en la prevención de la infección por los tipos específicos de VPH que están en el blanco de estas vacunas. Gardasil, la vacuna aprobada por la FDA, previno casi el 100 por ciento de los cambios precancerosos de las células cervicales causados por los tipos de VPH en el blanco de la vacuna hasta por un periodo de 4 años después de la vacunación.
La vacunación generalizada tiene el potencial de reducir en dos terceras partes el número de muertes por cáncer cervical en el mundo, si todas las mujeres se vacunaran y si la protección resulta ser de largo plazo. Además, las vacunas pueden disminuir la necesidad de cuidados médicos, biopsias y procedimientos invasores asociados con el seguimiento después de pruebas anormales de Papanicolaou, lo que ayudará a reducir los costos de cuidados médicos y la ansiedad relacionada con las pruebas anormales de Papanicolaou y procedimientos de seguimiento.
Antes de autorizar cualquier vacuna, la FDA debe verificar que sea segura y efectiva. Tanto Gardasil como Cervarix han sido probadas en miles de personas en los Estados Unidos y en muchos otros países. Hasta ahora, no se han registrado efectos secundarios graves. El problema más común ha sido dolor breve en el sitio de la inyección y otros síntomas en el lugar de la inyección que también se experimentan con otras vacunas.
La duración de la inmunidad no se conoce todavía. Se están realizando investigaciones para determinar por cuánto tiempo dura la protección. Los estudios demuestran hasta el momento que Gardasil puede proporcionar protección contra VPH 16 por 4 años. Los estudios con Cervarix demuestran que protege contra la infección por los VPH 16 y 18 por más de 4 años.
Se ha probado que las vacunas son efectivas solamente si se administran antes de la infección por VPH, por lo que se recomienda que se administren antes de que el individuo sea sexualmente activo. La decisión de la FDA de licencia incluye información acerca de la edad y el sexo de quienes reciban la vacuna. La FDA aprobó Gardasil para su uso en mujeres de 9 a 26 años de edad.
Después de que la FDA otorga la licencia de una vacuna, el Comité Consultivo sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) hace recomendaciones adicionales al Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS) y al Director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sobre quién deberá recibir la vacuna, a qué edad, con qué frecuencia, la dosis adecuada y las situaciones en las que no se deba administrar. El comité está compuesto por 15 expertos en los campos relacionados con inmunización. El comité aconseja también sobre las formas más efectivas de utilizar las vacunas para prevenir enfermedades. El comité recomienda que Gardasil se administre rutinariamente a jovencitas de 11 a 12 años. Las recomendaciones permiten también la vacunación de jovencitas empezando a los 9 años de edad así como la vacunación de jovencitas y mujeres de 13 a 26 años de edad.
Las vacunas preventivas que se están investigando actualmente no tratan las infecciones, aunque sí han resultado ser generalmente seguras cuando se administran a mujeres ya infectadas por VPH. No es factible realizar pruebas de detección a todas las mujeres para determinar quién ha estado expuesta a los tipos de VPH que se encuentran en las vacunas. Actualmente, no existe un examen disponible en general para ver si una persona ha estado expuesta a VPH. El examen aprobado en la actualidad solo muestra si una mujer tiene una infección por VPH actual e identifica el tipo de VPH. No provee información sobre infecciones del pasado. La decisión de administrar la vacuna o no, en base a la posibilidad de exposición previa a estos tipos de VPH, está siendo discutida por el Comité Consultivo sobre Prácticas de Inmunización y por otros grupos consultivos.
Los investigadores en el Instituto Nacional del Cáncer y en otros lugares están estudiando cómo los VPH causan cambios precancerosos en las células normales y cómo pueden prevenirse estos cambios. Por ejemplo, se está llevando a cabo un estudio para determinar si una vacuna puede prevenir la infección por los tipos de VPH que no están en el blanco de Gardasil y Cervarix y para entender mejor el funcionamiento de las vacunas.
Las investigaciones de laboratorio indican que los VPH producen las proteínas E5, E6 y E7. Estas proteínas interfieren con las funciones celulares que normalmente impiden el crecimiento excesivo. Por ejemplo, VPH E6 interfiere con la proteína humana p53, expresada por el gen p53 en toda la gente, y actúa para evitar el crecimiento de tumores. Estas investigaciones se están utilizando para identificar maneras de interrumpir el proceso por el que la infección por VPH puede resultar en el crecimiento de células anormales.
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